¿Nos hacen los anticonceptivos hormonales más vulnerables al miedo?
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Endocrinology muestra que el uso de anticonceptivos hormonales se correlaciona con cambios en las estructuras cerebrales que forman parte del "circuito del miedo".

El cerebro femenino, el gran desconocido
Por qué los trastornos de ansiedad y estrés son más frecuentes en el sexo femenino sigue siendo un misterio. La falta de información se debe principalmente a que la neurociencia y la psiquiatría están "centradas en los hombres": hay nueve veces más estudios publicados en revistas especializadas realizados exclusivamente en individuos masculinos que en femeninos. "Las mujeres están infrarrepresentadas principalmente porque se supone que las fluctuaciones de las hormonas sexuales aumentarían la variabilidad de los resultados, aunque esta afirmación no ha sido respaldada empíricamente", explican los autores del artículo.
En la investigación sobre el miedo, una emoción común que si no se controla adecuadamente puede tener efectos perjudiciales en la psique y el funcionamiento social de las personas, también aparece el conocido como "sesgo masculino": menos del 2 % de los estudios publicados hasta 2012 sobre el tema se realizaron en cerebros femeninos. Sin embargo, los pocos datos recogidos hasta ahora han sugerido que las hormonas sexuales, endógenas y exógenas, intervienen en el procesamiento y la regulación del miedo y que son capaces de provocar alteraciones estructurales en este circuito cerebral. Así lo confirma el estudio que acaba de publicarse.
Diferencias de sexo (¿o género?)
En el estudio participaron 139 sujetos de entre 25 y 35 años: 62 mujeres usuarias de anticonceptivos hormonales, 37 mujeres que habían consumido anticonceptivos hormonales anteriormente, 40 mujeres que nunca habían consumido anticonceptivos hormonales y 41 hombres. Los participantes se sometieron a una resonancia magnética estructural (RM) para medir el volumen de materia gris y el grosor cortical de las regiones implicadas en el circuito del miedo.
El volumen de materia gris de la corteza cingulada anterior dorsal (una región promotora del miedo) era mayor en las mujeres que en los hombres. Los autores del estudio plantean la hipótesis de que esto se debe al modelado estructural del sistema nervioso inducido por las hormonas sexuales cuando los individuos son muy jóvenes, de modo que no se produce la misma alteración anatómica cuando el equilibrio hormonal se ve alterado por el consumo de anticonceptivos hormonales que suele comenzar con la adolescencia.
"Por supuesto, puede haber otros factores no hormonales detrás de este hallazgo, como el sexo", afirman los autores del estudio, "pero dado que el resultado se confirmó incluso después de corregir el análisis en función de numerosos factores socioculturales, nos inclinamos por una explicación biológica. Dicho esto, como no medimos todos los factores de confusión de género, no podemos respaldar esta afirmación con los datos de que disponemos. Somos conscientes de la complejidad de la ciencia del sexo y del género y de la interacción entre ambas dimensiones".
El efecto de los anticonceptivos hormonales
En comparación con los hombres, las usuarias actuales de anticonceptivos hormonales mostraron un menor grosor del córtex prefrontal ventromedial (una región inhibidora del miedo). Este efecto de los anticonceptivos hormonales era reversible, ya que el grosor cortical en quienes habían dejado de usarlos, así como en quienes nunca los habían usado, no era significativamente diferente.
"Una corteza cingulada anterior doral más grande podría representar una predisposición al miedo, mientras que el uso de anticonceptivos orales combinados podría exacerbar esta vulnerabilidad al inducir potencialmente un adelgazamiento de una región inhibidora del miedo como el córtex prefrontral ventromedial", concluyeron los autores, añadiendo que "por muy tentador que resulte apoyar esta conclusión, debemos, sin embargo, ser cautos a la hora de interpretar las interrelaciones entre la morfología cerebral y los datos conductuales o psicológicos".

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