Por WOOMB España
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3 de enero de 2026
La endometriosis afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva y puede provocar dolor crónico, infertilidad y un impacto importante en la vida cotidiana. Los endometriomas, popularmente conocidos como quistes de chocolate por su aspecto denso y marronáceo, se desarrollan en el 20-40% de las mujeres que ya tienen endometriosis. Según series recientes, hasta un 30-40% de las mujeres que consultan por dificultades reproductivas presentan un endometrioma o endometriosis ovárica. El estudio, publicado en la revista científica Archives of Gynecology and Obstetrics, es el primer ensayo clínico aleatorizado en un entorno real que compara ambas técnicas. Han participado 167 mujeres de entre 18 y 40 años con endometriomas de hasta 10 centímetros. Los resultados indican que la escleroterapia presenta una seguridad comparable a la cirugía: las complicaciones graves son muy infrecuentes (1,1%). Tras más de dos años de seguimiento, la recurrencia es similar entre ambos grupos (22,8% en escleroterapia frente a 25,7% en cirugía), mientras que el control del dolor muestra una tendencia favorable en las pacientes tratadas con alcohol (89% de alivio o desaparición del dolor frente a 66% en las intervenidas quirúrgicamente). A diferencia de la cirugía, la técnica no requiere ingreso hospitalario, no conlleva riesgo de adherencias ni de extracción ovárica en casos complejos, y puede preservar mejor la reserva ovárica, un aspecto especialmente relevante en mujeres jóvenes o con deseo reproductivo. Además, el coste hospitalario es casi cinco veces inferior al de la laparoscopia. La cirugía ha sido hasta ahora el tratamiento de referencia para los endometriomas de cierto tamaño, pero comporta riesgos y puede comprometer el futuro reproductivo. Este nuevo abordaje podría reducir de forma significativa el número de cirugías por endometriosis ovárica, especialmente en mujeres jóvenes o con dolor crónico. “Este ensayo aporta evidencia sólida para que los profesionales puedan ofrecer opciones menos agresivas, igualmente efectivas y mucho más eficientes desde el punto de vista de la sostenibilidad del sistema sanitario”, explica la Dra. Amparo García-Tejedor, médica del Servicio de Ginecología del Hospital de Bellvitge e investigadora del IDIBELL, y responsable del estudio. “Es una alternativa que puede transformar la práctica clínica porque podría preservar mejor la función ovárica, evita riesgos quirúrgicos y da más autonomía a las mujeres”, añade. Los resultados refuerzan la necesidad de tratamientos personalizados, teniendo en cuenta la edad, el dolor, el deseo reproductivo y el impacto de la endometriosis en la vida diaria de cada mujer. Como continuación de este ensayo, el Servicio de Ginecología del Hospital de Bellvitge ha puesto en marcha el nuevo estudio ESCOMA, que ha recibido financiación del Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) del Instituto de Salud Carlos III. El proyecto analizará si la punción ecoguiada con alcohol puede preservar mejor la función ovárica y mejorar la calidad de vida de las mujeres con endometriosis ovárica. El estudio incluirá 288 mujeres y comparará la evolución de las tratadas con esta técnica con la de quienes reciben únicamente tratamiento médico. Evaluará aspectos clave como el dolor, la calidad de vida, la fertilidad, los folículos ováricos y las tasas de embarazo. Según la Dra. García-Tejedor, “en Bellvitge trabajamos para mejorar la calidad de vida y fertilidad de las mujeres con endometriosis, ofreciendo alternativas menos agresivas y adaptadas a sus necesidades”.