Los probióticos ¿Mejoran la fertilidad?
Los probióticos son organismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren efectos beneficiosos sobre la salud.

Se define como microbiota o microflora al conjunto de bacterias y hongos que habitan en nuestro cuerpo. Por su parte, hablamos de microbioma cuando nos referimos al estudio del conjunto de microrganismos que habitan en nuestro cuerpo y su genoma.
Gracias al proyecto Microbioma Humano (HMP), lanzado en el 2008, se conocen los micoroorganismos presentes en el cuerpo humano y se han buscado correlaciones entre los cambios en el microbioma y la salud y la enfermedad. Hay dos géneros principales de microorganismos beneficiosos:
Los lactobacillus, presentes en la flora vaginal y en el tracto urogenital. Su distribución cambia según la localización geográfica, edad, sexo, alimentación y estado hormonal.
Los bifidobacterium, presentes en el tracto digestivo.
De las 20 especies de lactobacilus, han demostrado efecto beneficioso en la suplementación las siguientes especies:
L. rhamnosus, usado en el tratamiento coadyuvante de las vulvovaginitis.
L. crispatus, que mejora las tasas de embarazo.
L. plantarum, que produce citoquinas y factores antiinflamatorios para ayudar en la reducción de la inflamación.
Por su parte, se ha visto que influyen en la mejora de la fertilidad a varios niveles: Contribuyen a evitar patología tubárica, sobre todo en la colonización de Clamidias. Mejoran la calidad seminal (desplazan bacterias patógenas en fluido seminal). Interfieren en el desarrollo folicular. El líquido folicular no es estéril, sino que posee una microbiota peculiar. Mejora la receptividad endometrial. Se ha visto que existe una correlación entre niños nacidos vivos (LBR) con la presencia de lactobacillus (proporción >10%) en el endometrio, sobre todo los lactobaciluss generadores de H2O2. Este peróxido de hidrogeno genera una bajada de Ph que hace un hábitat desfavorable para patógenos, sobre todo la gardnerella, productora de vaginosis.Evita partos prematuros y abortos.

Las glándulas de Bartolino y las glándulas parauretrales (o de Skene) son estructuras fundamentales del aparato genital femenino. A menudo eclipsadas por los órganos reproductores principales como los ovarios o el útero, estas glándulas exocrinas desempeñan un papel crucial en la salud vulvovaginal, el confort sexual y el equilibrio microbiológico.









