Relación entre el ejercicio físico y el sangrado vaginal
El ejercicio estenuante pueden irrumpir en el equilibrio hormonal, ya que eleva los niveles de estrés, lo cual puede causar sangrado tras el ejercicio

El sangrado intermenstrual que interrumpe el PBI puede ser escaso o abundante estos pueden deberse a situaciones que afectan la vida de la mujer y el resultado de esta alteración se transforma en un sangrado. El estrés, las enfermedades, los desórdenes alimentarios y un desequilibrio hormonal pueden desencadenarlo, tanto como ejercicios incontrolados, largos, intensos y/o excesivos.
Hacer ejercicio de manera regular puede beneficiar salud y el bienestar general, y entrenar durante la menstruación en realidad ayudar a aliviar malestares y calambres dolorosos. El Journal of Endocrinological Investigation publicó en el 2008 un estudio en donde evaluó los efectos del ejercicio sobre los niveles de estrés. Según este estudio, entrenamientos de baja intensidad reducen cierta cantidad de hormonas de estrés: como el cortisol, mientras que ejercicios extenuantes muestran unos niveles elevados de esta hormona. Por tanto esta probado que nuestro cuerpo responde a estrés físico liberando cortisol, esta hormona ayuda a tu cuerpo a combatir situaciones de riesgo.
Estados continuados de estrés alteran el nivel hormonal de progesterona y estrógenos, haciéndo susceptible que los ciclos se hagan más largos e irregulares y puedan presentar sangrados anormales. Lo ideal sería mantener unas rutinas cortas de entrenamiento para evitar niveles de estrés elevados (el cortisol aumenta cuando los entrenamientos son intensivos y duran más de 45 o 60 minutos).
Un sangrado o manchado que interrumpe el PBI por ejemplo: después de una relación sexual, después de la menopausia o después del ejercicio es considerado anormal. Si se produce de manera recurrente debe investigarse. Los cambios en el ciclo menstrual pueden ocurrir como resultado de fluctuaciones hormonales, estrés físico y emocional, cambios en nuestros hábitos alimenticios o estilo de vida, embarazo u otro tipo de enfermedades. Los sangrados anormales y menstruaciones inusualmente abundantes, conocidos como menorragia, pueden estar relacionados a trastornos como miomas uterinos, endometriosis, pólipos cervicales, enfermedades de transmisión sexual o cáncer cervical, de modo que es recomendable consultad con el especialista.
Hacer ejercicio de manera regular puede beneficiar salud y el bienestar general, y entrenar durante la menstruación en realidad ayudar a aliviar malestares y calambres dolorosos. El Journal of Endocrinological Investigation publicó en el 2008 un estudio en donde evaluó los efectos del ejercicio sobre los niveles de estrés. Según este estudio, entrenamientos de baja intensidad reducen cierta cantidad de hormonas de estrés: como el cortisol, mientras que ejercicios extenuantes muestran unos niveles elevados de esta hormona. Por tanto esta probado que nuestro cuerpo responde a estrés físico liberando cortisol, esta hormona ayuda a tu cuerpo a combatir situaciones de riesgo.
Estados continuados de estrés alteran el nivel hormonal de progesterona y estrógenos, haciéndo susceptible que los ciclos se hagan más largos e irregulares y puedan presentar sangrados anormales. Lo ideal sería mantener unas rutinas cortas de entrenamiento para evitar niveles de estrés elevados (el cortisol aumenta cuando los entrenamientos son intensivos y duran más de 45 o 60 minutos).
Un sangrado o manchado que interrumpe el PBI por ejemplo: después de una relación sexual, después de la menopausia o después del ejercicio es considerado anormal. Si se produce de manera recurrente debe investigarse. Los cambios en el ciclo menstrual pueden ocurrir como resultado de fluctuaciones hormonales, estrés físico y emocional, cambios en nuestros hábitos alimenticios o estilo de vida, embarazo u otro tipo de enfermedades. Los sangrados anormales y menstruaciones inusualmente abundantes, conocidos como menorragia, pueden estar relacionados a trastornos como miomas uterinos, endometriosis, pólipos cervicales, enfermedades de transmisión sexual o cáncer cervical, de modo que es recomendable consultad con el especialista.

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